El pasado 8 de marzo fue el día de la mujer trabajadora. A raíz de la efeméride, se ha hablado mucho de la presencia de las mujeres en ámbitos no tradicionalmente amables para nosotras: ciencia, matemáticas, ingeniería y, como no, tecnología.

 

Es lo que en inglés se conoce como STEM (science, technology, engineering and mathematics). Un acrónimo de cuatro letras para definir una frontera que solo algunas cruzan.

 

Incluso las Naciones Unidas tienen una sección dedicada a promover la entrada de las mujeres en el mundo de la tecnología, el Girls in ICT, con un día internacional, el 27 de abril.

 

La UE prevé que en 2020 faltarán más de 800 000 personas con formación tecnológica en Europa (¡que faltan tres años!). De hecho, en lugares como Barcelona este tema ya es un problema y de los grandes. La empresas tecnológicas no encuentran buenos programadores. Se buscan fuera de la ciudad, del país e incluso fuera de la UE.

 

Ante esta falta crónica de personal cualificado, en un país con unas tasas de paro femenino y juvenil escandalosas, ¿a qué estáis esperando chicas? De hecho, las empresas desean contratar programadoras buenas. Ser mujer en este entorno es casi un plus.

 

Y entonces surge el fatídico: “Es que esto no es de chicas” o “No es para mí”.

 

ADVERTENCIA: Me vais a permitir un post algo atípico para este blog, pero como mujer en el ámbito tecnológico, hoy sencillamente voy a opinar. A partir de aquí voy a escribir solo lo que pienso.

 

Mujeres y tecnología: por qué no se llevan bien

 

Hace ya unos años, en una conferencia sobre mujeres y liderazgo, una catedrática de la UB dijo algo que me sorprendió porque hace tiempo que lo veo igual: las mujeres estamos retrocediendo en derechos. Y por voluntad propia, que es lo más preocupante.

 

Se han establecido roles muy retrógrados respecto a la mujer y la maternidad que capan muchas carreras. Cosas como: “La mayor felicidad de una mujer es ser madre” o “No hay nada que te llene más que darle el pecho a tu hijo” junto a juicios del estilo “¿Y dejaste a tu hijo tan pequeño en la guardería? Yo dejé mi carrera para dedicarme a lo más importante de mi vida”. Modelos de madre que anulan a mujer y profesional.

Señoras, la maternidad es como la longitud del pelo púbico: es personal y no hay medida que valga para todas.

 

No puedes imponer a las demás lo que es cómodo para ti porque no les funcionará. Cada una prueba diferentes estilos hasta encontrar lo que encaja con ella. Además, como no es visible, puedes opinar a lo grande sin mostrar las verdades.

 

Y hacemos lo mismo con la maternidad: lucimos perfectas de puertas para fuera porque las otras madres ejercen esa presión, aunque ellas mismas tampoco sean tan perfectas, pero las ganas de ser perfectas acaban con nosotras.

 

Creo honestamente que esa es la raíz del problema al incorporar a las mujeres a las carreras tecnológicas. Aprender a programar es en esencia cagarla una vez tras otra. Te obliga a mostrarle tus cagadas a un tutor, profesor o compañero para que te ayude. ¡A veces hasta te ves obligado a cagarla públicamente! ¿Cuántas de las mujeres que habéis leído hasta aquí pensáis: “Uff ni de coña”?

 

Pues eso.

 

Nos crían para ser perfectas, estar perfectas o como mínimo aparentarlo perfectamente.

 

Y eso nos impide aprovechar las oportunidades de la tecnología.

 

Programar es un trabajo fabuloso para madres

 

Créeme.

 

Si eres capaz de sacar de casa a dos niños a tiempo todos los días, improvisar una cena cuando te has olvidado de ir al súper o gestionar rabietas y a la vez mantener la calma, programar es un paseo.

 

Requiere solo la mitad de las habilidades que ya tienes: creatividad, improvisación, resolución, búsqueda de soluciones impensables, paciencia y resistencia. Encima, ya sabes reírte de tus errores con alegría para mantenerte cuerda. Lo tienes todo.

 

A cambio, puedes acceder a un trabajo en empresas donde trabajar desde casa a deshoras es normal y aceptado. Las empresas tecnológicas, en especial las de menor tamaño, son de las más avanzadas en temas de conciliación. Yo jamás he tenido un problema al respecto. He trabajado noches, claro, pero cuando lo he necesitado he tenido tardes libres. Los horarios cambian con la edad y número de los niños. Necesitas un trabajo adaptable. Antes que dejar tu carrera, busca una nueva que encaje con tu vida.

 

En 6 meses puedes estar lista

 

Menos de lo que tardas en prepararte como administrativa o Community Manager. Puedes hacerlo en presencial o en remoto, en entidades como CodeWorks o IronHack. Y después de esto, no te volverá a faltar trabajo.

 

El plus es que estarás a la altura de tus hijos para hablar de tú a tú en el plano tecnológico. Esta inversión es un modo de acercarte al mundo en el que viven ellos, ese del que dices “Ay, es que de esto no entiendo nada. Es que ellos son de otra generación”. No. Esta generación también es la nuestra, que nos quedan muchos años por vivir y pagar facturas.

 

¿Serás minoría?

 

Pues sí. En muchos casos serás la única chica de la oficina. Si eres buena gestionando equipos, serás la jefa de un equipo de hombres. Es un ejercicio saludable. Obliga a las dos partes a aprender otros modos de comunicar y actuar. Y eso precisamente es lo que valoran las empresas a la hora de incorporar mujeres: romper dinámicas actuales y generar nuevos modos de enfocar los problemas. Sin diversidad no hay creatividad.

 

¿Te lo estás pensando?

 

No dudes en preguntarme si quieres. ¡Te espero en los comentarios!

 

Si te apetece ver mi conferencia del dia de la mujer sobre «7 preguntas que te surgen cuando emprendes y ya eres madre», puedes acceder al video aquí (es en catalán)