¿Están tus documentos seguros en la nube?

Hay dos tipos de personas que acuden a mí: los que lo han perdido todo alguna vez y los que no.

Si eres de los afortunados del segundo grupo, el artículo de hoy te ayudará a decidir el mejor modo de quedarte en tu grupo.

Yo, como soy del primer grupo, tengo mis documentos seguros fuera del ordenador. Las fotos personales las tengo en dos discos externos y no las subo a ningún sitio compartido porque soy un poco paranoica sobre dónde están y quien tiene acceso a las fotos de mi hijo.

Documentos seguros. ¿Dónde?

 

 

Mi idea de hoy es aclararte los pros y los contras de todas las opciones con nombres en inglés que prometer mantener tus documentos seguros, para que puedas elegir que mejor se adapta a ti.

Para contarlo fácil, vamos a imaginar que en vez de buscar un lugar donde guardar tus documentos seguros, buscas una cama en la que descansar. Ya verás que así entiendes a la primera los riesgos y ventajas de cada opción y acabas para siempre con la duda de «pero la nube esta ¿qué es?»

 

Modelo in-house: tu cama en tu casa

 

Para poner tu cama, compras una casa entera. Calculas a 5 años vista cuanto cambiará tu situación (hijos, perros, coches) y compras una casa que encaje en tus planes. En esta situación  tu asumes la luz, el agua, el gas y las reparaciones para poder tener tu cama ahí dentro.

Lo mejor:  La casa es tuya, tienes llave. Sabes exactamente donde esta tu cama y puedes moverla de habitación cuando lo desees, sin grandes problemas. Puedes darle la llave a quien necesites sin permiso de nadie más, e instalar el sistema de seguridad que te parezca necesario (alarmas, detectores de humo, etc)

Lo malo: Corres con los gastos de la casa entera aunque actualmente solo ocupes una parte de una habitación para poner tu cama. Si en dos años sigues sin niños o perros, tendrás un gasto exagerado para el uso que le das. El valor de tu inversión se habrá reducido sin que te de el beneficio que pensabas.

 

Modelo housing: tu cama en tu casa con mantenimiento

 

Para poner tu cama, compras una casa entera, pero no quieres hacerte cargo de la gestión de la casa. Trasladas tu casa (y tu cama) a una urbanización con luz, agua y gas comunitarios, así como vigilante de seguridad, y pagas una cuota menor de gastos fijos.

Lo mejor: La casa sigue siendo tuya. Sigues teniendo claro donde esta tu cama, pero ahora tienes mejor seguridad y luz, agua y gas garantizadas a todas horas.

Lo malo: Sigues siendo responsable del servicio de limpieza de puertas para dentro y asumes el coste total de la casa, aunque nunca llegues a usarla entera. La urbanización tiene unos horarios para asegurar la buena convivencia de los vecinos y deberás cumplirlos.

 

Modelo hosting: tu cama en su casa

 

Decides que solo necesitas una cama para ir a dormir, no es necesario que sea tuya de propiedad, pero sí que sea de uso exclusivo,  así que alquilas una habitación individual en un hotel. Pagas un fijo mensual por tener todos los servicios incluidos: luz, agua, gas, limpieza y seguridad.

Lo mejor: No tienes que gastar energías en que todo funcione bien. El hotel se ocupa de asegurar que tengas otra cama si cae un rayo en tu habitación. Si necesitas ampliar tu habitación para incluir otra cama, puedes hacerlo pagando más, pero si no lo necesitas sigues pagando solo por tu cama y no por toda la casa.

Lo malo: Debes seguir las normas de seguridad en entradas y salidas del hotel. No puedes dejar entrar a quien tu quieras cuando tu quieras, sin avisar. No puedes poner las cámaras de seguridad que te apetezcan sin permiso. La limpieza de tu habitación es responsabilidad tuya, aunque el hotel ofrece servicio de limpieza por un coste adicional optativo.

 

Modelo Nube o cloud: la cama comunitaria

 

Lo que tu realmente necesitas es descansar. Decides que no necesitas que la cama sea «tu cama» ni que esté sin usar antes de meterte en ella.

Lo mejor: El precio se divide por 5 y hasta por 10. Tienes la seguridad de que siempre tendrás una cama para descansar a un precio imbatible, totalmente funcional y lista para usarse, sin preocuparte de nada más.

Lo malo: No sabes exactamente donde vas a dormir cada noche.  Ya no posees «tu» cama. Duermes en la que te asignan cada noche en una gran habitación comunitaria pegada a otras camas. Las entradas y salidas deben ceñirse a las normas del casero sin excepciones ni negociaciones. La privacidad es compleja, cuando no deficiente. Si alguien tiene gripe, tu posibilidades de infección son muy altas. Aunque las medicinas van incluidas en el alquiler de la cama, nadie te quita unos días de malestar.

 

Modelo Nube o cloud privada: una verja para a tu cama 

 

La habitación comunitaria no te acaba de convencer. Estás harto de dormir mal entre ronquidos y olor de pies. Puedes aislar tu cama de las demás, ya sea con una cortina, una verja o un muro, según lo que necesites y el coste que quieras pagar.

Lo mejor: Sigues sin tener que preocuparte de nada. Ganas privacidad de lo que haces en tu cama, con un aumento de costes aceptable. Sigues pagando por poder descansar por las noches en una cama, no por tener «tu» cama.

Lo malo: La normativa del casero es la misma, pero además debes gestionar el acceso a tu área de descanso. Como no siempre duermes en la misma casa ni en la misma habitación, tienes que llegar la cortina/muro contigo. Montarla y desmontarla puede ser un trabajo que tengas que subcontratar para que esté lista cuando llegues a dormir.

 

Excepto en el primer modelo, en todos los demás casos, dependerás de la connexión a internet para poder trabajar.

La tolerancia de cada uno para meterse en camas ajenas o prestar la llave de casa, es personal. No existe LA recomendación universal que le sirva a todo el mundo.

Espero haberte ayudado a entender las opciones. Si tienes cualquier duda, ya sabes: Contacta conmigo.