En el artículo de hoy voy a darte tres trucos prácticos para contratar al mejor programador para hacer tu web. Hacer una web es una inversión considerable y equivocarse de programador es muy caro y desquiciante, así que con estos 3 trucos podrás elegir mejor, sin saber programar.

Voy a hablar exclusivamente de programadores web, principalmente WordPress que es el 90% del mercado de las pequeñas empresas. Los programadores de apps y otros temas, los dejo para otro post.

Este primer truco es crucial y te ahorrará disgustos: se trata de entender los diferentes perfiles que se ocultan detrás de las palabras “programador web”. Cuando tú dices “programador” estás incluyendo tres perfiles diferentes de profesionales.

Es importante que preguntes hasta que entiendas con qué perfil estás hablando.

Perfil número uno: el diseñador es la persona que hace el frontal, lo bonito, lo que verán tus clientes, es la persona que discute contigo si es mejor el botón azul o verde. Muchos diseñadores no saben montar su diseño encima de tu WordPress, de modo que subcontratan el montado al siguiente perfil.

Perfil número dos: el maquetador es una persona que usa un compositor de bloques de WordPress, un Elementor o parecidos, para entendernos. Su trabajo es pasar el PDF y los elementos que le pasa el diseñador a WordPress dentro de los límites de los bloques con los que trabaja. Si no existe un bloque con un feed en directo de twitter no te lo puede poner, porque no sabe crearlo de cero. Eso es lo que hace el perfil 3.

Perfil número tres: el programador este es el que “pica código” a falta de una palabra mejor. Es la persona que si no encuentra un bloque en el maquetador, lo pica a mano en html. Un programador es el que hace virguerías (y las cobra que es su trabajo), si quieres un efecto estrellas que brillan y se juntan formando constelaciones, este es tu hombre (o mujer).

Posibles combinaciones y sus pros/contras

  • Diseñador que maqueta: es un todo en uno, es mucho más rápido y te dirá de buenas a primeras “esto no se puede hacer”. Para una web con prisa y sin exigencias gráficas es la apuesta ganadora, aunque hay pocos perfiles combinados en el mercado.
  • Diseñador + maquetador: esta es la combinación más frecuente. Tú como cliente hablas con el diseñador que luego te traduce al maquetador. Cuando el diseñador inventa algo que no se puede maquetar, el proyecto se para porque hay que aprobar cambios en el diseño. Cuando la web no queda exactamente como el PDF, estás en este tipo de equipo. En este caso, lo mejor es que sea un equipo que trabaja habitualmente juntos porque ya están muy rodados. Si no es así y tu diseñador le subcontrata la maquetación al más barato… HUYE. No saldrá rápido y en muchos casos tampoco bien.  
  • Diseñador + programador: esta es la combinación perfecta si quieres algo muy original a nivel de diseño y no tienes ninguna intención de meterle mano a tu web tú misma. Cuando una web es programada a medida y tú no sabes programar, te quedas atada de pies y manos. No puedes cambiarle ni una coma. A mí me parece poco práctico, pero en equipos más grandes funciona bien. 

Pedir referencias con 3-1 o 3-2

Mi recomendación para pedir referencias a proveedores de software se llama 3-3: 3 clientes que lleven más de 3 años con el sistema funcionando. En el caso de las webs, 3 años es una barbaridad, en especial en negocios digitales. Así que aquí puedes pasarlo a

Un 3-1 si es tu primera web: pide 3 clientes que lleven más de 1 año con su web publicada
Un 3-2 si es una web donde vas a invertir mucho esfuerzo y de la que dependen tus lanzamientos, posicionamiento, etc.

Si la respuesta es “este es mi portafolio” llama a las 3 primeras empresas del portafolio tú y pregunta qué tal la experiencia. Que no te dé él los teléfonos o contactos, y si no le importa a quien llames, es una persona que realiza unos proyectos impecables o no da una del derecho. Si no le importa a quien llames es porque todos son igual (de buenos o de regulares)

Si no te mandan al portfolio, la respuesta de esta pregunta te dará pistas importantes sobre factores críticos:

  • Cantidad de proyectos terminados como amigos. Si un profesional que lleve más de 2 años montando webs, no puede darte 3 clientes satisfechos… Complicado. Mejor no entrar. La otra es que sea un profesional que lleva poco en el sector, y entonces puedes negociar el precio a cambio de testimonio, visibilidad (si tu nombre vale algo), etc. No porque sea junior significa que sea malo, pero tú tienes que saber con quién estás invirtiendo. 
  • Rapidez de ejecución. Si te da 3 proyectos de hace 3 años… tienes que preguntarle qué ha pasado con los clientes desde entonces. O va muy lento o está en el punto anterior. 
  • Complejidad de proyectos: si ves webs mucho más complejas que la tuya o mucho menos, o si todas son casi iguales cambiando los colores, tendrás más información para tomar decisiones adecuadas para tu negocio. No es ni bueno ni malo en sí, solo que tienes que saberlo antes de decidir.

Escucha sus NOes

Tú quieres muchas cosas, pero la más importante es que salga la web el día pactado. Un profesional con mucha experiencia te parará los pies a la primera. Sé que te va a cabrear, pero en realidad es el mejor de los factores de decisión. 

Si en la primera charla para conoceros te dice que lo que tú le pides no es posible en la fecha que quieres, esa es una pista de un profesional con experiencia demostrada. El “sí a todo” no es un buen síntoma: el proyecto se retrasa, el proveedor pierde dinero y se cabrea y tú puedes perder los lanzamientos o lo que sea que dependa de la web. 

Un “sí, a todo” es señal de poca madurez o de poco método o necesidad vital de facturar. En todos los casos me lo mandas a mentoría y mientras contratas a otro :)

Espero que te hayan servido estos tres consejos. Si te han gustado y quieres saber cómo hablar con un programador y que te entienda, puedes pasar por el capítulo 1 de mi podcast y escucharlo.